Confitería Richmond – Buenos Aires


Confitería Richmond. Fotografía de Café Montevideo.

Era media mañana y salía de la segunda librería que visitaba por la peatonal Florida. Al 468, en la acera de enfrente, el paisaje comercial se toma un respiro para dar espacio a los amplios ventanales de la Confitería Richmond. En la puerta, dando la bienvenida, una cartelera con el menú y sus precios, como es regla en estos lugares.

Elegancia. No hay otra palabra que describa la primer impresión al ingresar. Las finas arañas que cuelgan del techo, los dorados candelabros en las paredes, las sillas señoriales de tonos bordó oscuro son algunos de los elementos que enuncian lo distinguido del lugar.

Es un único salón, amplio, y hacia el fondo, como en el café Los 36 Billares o en la Confitería Ideal. A lo lejos, y dividido por vidrios, se encuentra el área reservada para fumadores. Casi en la mitad, contra la pared lateral, la barra y una mesada de bandejas que sirven el tenedor libre. El resto del espacio está cubierto por infinitas mesas y sillones.

El mostrador es de madera, con delicados detalles geométricos, y una línea apenas quebrada. Podemos apreciar el grifo con cuello de cisne, la chopera de color blanco y una vitrina con especialidades dulces. Luce detrás una elegante boiserie con botellas intercaladas entre altas y anchas. Las paredes están revestidas de igual madera y grandes espejos. Entre medio algunas columnas con base de metal dorado.

Atienden mozos de cuidada formalidad: chaqueta oscura, camisa blanca y moño. En igual sintonía parece estar la concurrencia. Tomandonos una licencia para adivinar, podrían ser ejecutivos de traje y camisa, hablando por teléfono, en charlas de negocio o leyendo el periódico en solitario. La confitería tiene un estilo clásico y sobrio. Haría una combinación perfecta con algún lujoso hotel de siglo XX como el Alvear o el Majestic.

Llegan el café y las medialunas, servidas en platillos y tazas de porcelana con un escudo imperial y la tipografía de estilo inglés antiguo que dice Richmond. Es tanta la fineza que el mismo logo se encuentra grabado en cada jarra de metal.

El paisaje sonoro está tomado por platillos y vapores a presión que vienen del mostrador. De fondo conversaciones discretas, monótonas, que tejen una madeja imposible de desenmarañar.

A excepción del piso, los baños y algunos elementos como el aire, destinados a ofrecer las comodidades modernas, todo se conserva original, resplandeciente.

Se aproxima la hora y es tiempo de partir. Dejamos antes un último suspiro a esta confitería porteña.

Fotografías y texto por Café Montevideo, ¡directo desde Buenos Aires!

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2 Respuestas a “Confitería Richmond – Buenos Aires”

  1. Hugo Roberto Larrosa Birriel el Jun 29, 2011

    En éste histórico Bar, se reunían Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y el Dr. Manuel Liberoff a dialogar sobre la situación de su país, Uruguay. Estos señores, murieron ejecutados por la Dictadura Militar Argentina a manos de la Triple A de Aníbal Gorden y su pandilla. Este Bar jamás albergó a personas de dudosa moral o notoria mala fama, por lo que su distinguida presencia lo hace a la vez mas importante.

  2. P.R.Baptista el Abr 15, 2012

    Confitería Richmond cerró las puertas. Ahora va convertirse en un magazine de Nike ( o algo del tipo). Cuales notícias tiene de Café Brasilero. Supe que iba cerrar. Otra información es que cambió.

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