Un targo, una milorga… (2)

Veneradores del 2 x 4, del fuelle que el tiempo amasó en las esquinas del arrabal. Sean ustedes bienvenidos a este espacio milonguero, perimundín radiofónico, microtaura de espíritu rante donde el gotán se enarbola en su cadencia para robarte a vos, malevo, en ese pobre corazón. Con ustedes, en la cristalina voz de Lorenzo Villoldo y Delfino Canaro, llega “Un targo, una milorga o lo que ver”… pero ché, ¿será posible? ¡me bajaron los tedien! Soy una dama…

Segunda entrega de Cafe Montevideo. Disculpen la demora.

Var también:

- Un targo, una milorga… (4)
- Un targo, una milorga… (3)
- Un targo, una milorga… (1)

Esencia – Santullo

esencia fernando santullo peyote asesino

Fotografía de Cuaderno de Silicio.

La vida real patea mi puerta
yo no abro pero igual entra y me encaja
que soy un vejerto de casi 40
que de tanto llorar perdí la cuenta
que en este jardín los senderos se bifurcan
y ya nunca se reencuentran.

No importa que quisiste,
que tuviste ni porque peleaste
un solo paso en falso y ya está: la quedaste
y si no das el paso, es igual
al final nunca va a faltar el gil que te pregunte
por qué no te avivaste.

Avanzo barriendo arena en la playa
rascando la memoria
buscando la falla
intentando ubicar ese roce secreto
que convirtió en ceniza lo que era amor y respeto.

Ahora camino descalzo
pisando veredas de vidrio molido
cortando las calles mientras decido
con que clase de hilo voy a coser
lo que tu raje me ha descocido.

Cada cual con su pena
cada uno con su ausencia
el agua que baja mi cara
va llevándose tu escencia.

Las cometas colean allá arriba en el cielo
mientras abajo yo mastico mi pena
tengo los zapatos llenos de arena
y el corazón tapado de hielo.

No vendría mal un mundo al revés
donde todo fuera como ya no es
pero un puño se cierra
bien adentro en mi centro
mi pecho está roto
y yo, hermano, casi ya ni floto.

Cada cual con su pena
cada uno con su ausencia
el agua que baja mi cara
va llevándose tu escencia.

Esencia – Santullo


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