Churros: paisaje urbano de Montevideo

churros

Foto de Ostrosky Photos.

Los puestitos de churros, de aspecto informal e impregnante olor a fritura, son parte de un paisaje auténticamente urbano de Montevideo. Al caer la tardecita en el Parque Rodó, ¿quién no ha pasado por unos recién hechos, con azúcar o rellenos de dulce de leche? O quizás en el Estadio, en una de esas gélidas tardes de Domingo. Acompañados de chocolate caliente, en algún café de la ciudad. En la Rural del Prado, por Setiembre.

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Gran Parque Central – Montevideo antiguo

Club nacional de football gran parque central

Mil Fotos Rescatadas del Olvido, El País. Digitalizada y sepia por CafeMontevideo.com.

El Gran Parque Central

En Julio de 1900, en el Gran Parque Central cuya entrada -que vemos en esta foto- estaba entonces en el camino Cibils esquina 8 de Octubre, ante numerosa concurrencia, se realizó el primer clásico de la historia, entre el Club Nacional de Football y el CURCC. Ganó el primero con dos “goals” (como se escribía en la prensa de entonces) contra ninguno de su oponente, distinguiéndose por su juego los “players” Buchanan, Ruiz, Acevedo y Pena.

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De casino a casino: Parque Rodó – Carrasco. Montevideo

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Mil Fotos Rescatadas del Olvido, El País. Digitalizada y sepia por CafeMontevideo.com.

De casino a casino

Un ventilado autobús que en las temporadas veraniegas transportaba pasajeros desde el Parque Hotel al Hotel Carrasco, acaso usado sobre todo por aquellos que no les estaba yendo bien en las mesas de ruleta de un casino y se trasladaban al otro para “cambiar su suerte”.

Texto Mil Fotos Rescatadas del Olvido, El País. Digitalizado por CafeMontevideo.com.

Publicación auspiciada por: ruleta de un casino

La plazoleta antes del gaucho, Montevideo antiguo

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Mil Fotos Rescatadas del Olvido, El País. Digitalizada y sepia por CafeMontevideo.com.

La plazoleta antes del gaucho

La esquina en la que se bifurcan 18 de Julio y Constituyente, cuando en la plazoleta todavía no había sido colocado el monumento al Gaucho, o sea, antes de 1928. Obsérvense las columnas de alumbrado en el medio de la principal avenida.

Texto Mil Fotos Rescatadas del Olvido, El País. Digitalizado por CafeMontevideo.com.

Vida urbana, Montevideo

Si vos llegaste
como un augurio
inaugurando mis días
vaciándome

Me dejaste el misterio
que no intenté descifrar
y me enseñaste esa cosa
que no sé como nombrar

Un pantallazo de la vida urbana en Montevideo. La canción es Detrás del Miedo (versión remixada con tango electrónico). Voz de Laura Canoura. Publicidad de Canarias.

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El conventillo “Medio Mundo”

Conventillo Medio Mundo Montevideo

El último día del “Medio Mundo”

Mientras existió -y sobre todo en los días de las Llamadas- era el epicentro del barrio Sur. El célebre conventillo estaba en Cuareim 1080 (ahora Zelmar Michelini) y había sido construido a fines del siglo XIX para alojamiento de familias inmigrantes de escasos recursos. Llegó a ser declarado “Monumento Histórico”, pero ante su situación ruinosa fue desafectado de dicha denominación y sus habitantes fueron desalojados en diciembre de 1977, cuando comenzó su demolición. El día previo -justamente el de esta foto- un gran baile surgió espontáneamente entre sus últimos moradores, sacudiendo su tambaleante estructura aunque desaparramando emoción a todo el barrio.

Callecitas de adoquines
te harán vibrar con su canto
los negros de roncas voces,
los negros de duras manos.
Tan duras como la vida
de ese Sur montevideano
con sus rotos conventillos,
piezas de cuatro por cuatro
donde se amontonan hijos
y sueños casi castrados.

Al paso de las comparsas
se vuelve un infierno el barrio,
de los gastados pretiles
saluda el palomo macho
la danza de Rosaluna
sobre el antiguo empedrado.
Tiritar de escobilleros,
las lonjas vienen llamando
y el enjambre de negritos
que son gorrioncitos pardos.

De las vías de Palermo
saltan recuerdos de antaño
cuando la diosa Gularte
plumereaba su reinado
en los calientes febreros
con tamboriles quemados.
Y la noche de yacumensa
de vino se están pintando
y en el Convento del Medio
serpentean los volados.

Revolotear de abanicos
en las abuelas de barro
quebrando los almidones
el parche de tantos años.
Cuando levanta el repique
se eriza el inquilinato
y es el grito de esta raza
que se trepa a los tejados
para cantar sus cantares
tan libres como los pájaros.

Yacumenza – Los Olimareños

Conventillo Medio Mundo Montevideo

El conventillo tenía 54 habitaciones repartidas en dos plantas en torno a un amplio patio con aljibe. Ver imágenes (1954):

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Un gran barco de madera por 18 de Julio

cañonera general rivera montevideo

Una cañonera por la calle mayor

Si algo faltaba para que así fuera, era que un barco “navegara” por 18 de Julio. Fue en años en que gobernaba Santos y que la Escuela de Artes y Oficios disciplinaba jóvenes con problemas de conducta. Allí, en la calle 18 de Julio entre Yaro y Caiguá (Tristán Narvaja y Eduardo Acevedo actuales), se construyó la cañonera “General Rivera”. Una vez terminada, en marzo de 1884, el problema era resolver cómo se la botaba al mar. Dice el escritor-cronista José Ma. Saldaña: “El peso de 2.000 quintales de la mole, algo así como 92.000 kilos dará idea de que el transporte no era problema del todo simple”.

Reconstruyendo el extraño episodio, agrega: “Quedó resuelto que el barco resbalaría por tablas extendidas sobre una doble fila de durmientes de madera dura, traccionado a fuerza humana, redoblada por adecuados cabrestantes”. El 10 de Marzo, “los alumnos de la Escuela, dieron principio a la tarea de accionar los cabos, y frescos y entusiastas, doblando la esquina 18 de Julio, arrastraron la cañonera, dejándola frente mismo a la entrada del establecimiento”.

“Como no podían ser solamente los muchachos escolares los realizadores de la proeza del transporte de aquellos casi 100 mil kilos, a contar del día 12 entraron a meter hombro los soldados de la fuerza de guarnición, turnándose los batallones”.

“El 11 se traspasó la calle Gaboto y el 12 se hizo otro tanto con la de Magallanes”.

“El 12 estaba el casco frente a la Plaza de los Treinta y Tres”.

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Reabre el Café Brasilero en Montevideo

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Hace unos meses se daba la noticia de que el Café Brasilero cerraría (ver video). Afortunadamente la situación sería temporal: se retiraba el antiguo administrador pero su dueño, el Arq. Angelo Drago, buscaría uno nuevo para continuar como hasta ese momento.

Cito a continuación un artículo publicado en el día de hoy por El País:

Reabre hoy el primer café de Montevideo y último en su estilo

El Brasilero. Será declarado de interés cultural

ANA PAIS

Uno se dedica a la industria farmacéutica, el otro a la constructora. Pero desde hoy son los flamantes dueños del Café Brasilero, 57 metros cuadrados de historia y cultura que desde 1877 funciona en Ciudad Vieja.

Ayer de tarde sonaba a todo volumen la canción Alegría de Cirque do Soleil en el local de Ituzaingó 1447. Estaban probando los nuevos equipos donde esta noche, a partir de las 22 horas, tocará Daniel Viglietti para su reapertura.

“Trataremos de estar a la altura de la responsabilidad que asumimos, de ser custodios de un pedazo de historia, de un legado cultural muy importante”, dijo Hugo Lafourcade, quien junto a Luis Giambroni son los nuevos arrendatarios del local del Café Brasilero y licenciatarios de la marca.

“Estamos muy emocionados y tenemos muy claro lo que queremos, que es respetar la tradición del café y devolverle la gloria que tuvo, ni más ni menos, ya que estaba muy descuidado”, explicó Giambroni.

Durante el mes que estuvo cerrado, El Brasilero se mantuvo intacto detrás de la persiana baja, la misma por la que Eduardo Galeano se enteró de su clausura a la vuelta de un viaje. Como ahora también está en el exterior, su “segunda casa” le hará un homenaje en diciembre. El escritor uruguayo es la figura más emblemática, pero no la única que concurría con periodicidad al lugar.

Las fotos varias de Galeano y otros habitués como Enrique Estrázulas e Ignacio Suárez, láminas de estilo Art Nouveau, recortes de diarios o imágenes de Carlos Gardel, estarán colgados en sus paredes tal como desde hace años, al igual que el mobiliario y la fachada del local, conservados hace más de un siglo. El cambio será en el servicio.

Con mozos y chefs de un promedio de edad de 21 años y con Mario del Bó de asesor, los nuevos dueños apostaron a una gastronomía “muy moderna”, explicó Giambroni. Incluye básicamente sándwiches, postres individuales -”para que siempre sea comida fresca”, dijo- y por supuesto, café.

“Es una mezcla de granos única, seleccionada de Café Bahía para El Brasilero. Se va a prestar atención en todos los detallecitos, para que algo tan sencillo como un café se vuelva una pieza de arte: que tenga la temperatura exacta, la cantidad de crema que debe llevar, que la masita que acompaña sea la apropiada, etcétera”, contó Giambroni. La carta incluye uno que lleva el nombre de la casa y otro el de su hijo más renombrado, Galeano, que lleva café, leche, leche condensada, canela, cacao y granos de café.

Pero la mayor novedad de la reapertura es la “gaditana”: “Revolviendo entre todo lo que pudimos encontrar de la historia de El Brasilero descubrimos la gaditana, la bebida típica que hace 100 años se servía acá. Es un tesoro increíble que tenía mucha aceptación en su momento y que nosotros vamos a volver a traer, porque es una forma de revivir la identidad del lugar. La mezcla la empezó a hacer Jiménez -que a principios del 900 se convirtió en el segundo dueño del café- y entre otras cosas tiene cognac con naranja”, explicó Giambroni.

El otro desafío es volver a generar un espacio de encuentro para la llamada bohemia montevideana, ese que atrajo a una larga lista de personalidades que van desde José Enrique Rodó hasta Carlos Calderón de la Barca o Carlos Quijano.

Para ello, habrá espectáculos en vivo todos los jueves y viernes de noche, para los cuales manejan nombres como los de Fernando Cabrera y Laura Canoura. Este viernes El Brasilero va a integrar el circuito de cafés y bares del espectáculo Tango de cercanías.

Por otra parte, organizarán tertulias. La primera será hoy a las 21 horas, con historias sobre este y otros cafés de la capital, con la participación de Carlos Maggi, Mario Delgado Aparaín, José María Obaldía, Mauricio Rosencof, Ana Ribeiro y Pagani (por Café Bahía), moderada por Daina Rodríguez.

Uno de los encantos del local y lo que lo diferenció de su principal competidor durante décadas, El Tupí Nambá, es que en sus antiguas sillas italianas pueden sentarse no más de 50 personas. El pequeño café promete estar siempre lleno.

Del 900

Si bien todavía no fue publicado de forma oficial, desde la Intendencia de Montevideo le aseguraron a Giambroni y Lafourcade que el Café Brasilero será declarado de Interés Cultural, con lo que se convertiría en el primero del rubro en recibir el reconocimiento. Fundado en 1877, el lugar es “el último exponente de la estirpe de muy notables cafés montevideanos del 900″, según el libro Boliches Montevideanos, de Delgado Aparaín. Durante el siglo pasado compitió contra otros míticos cafés como El Tupí Nambá, El Británico y Ateneo, pero sólo El Brasilero sigue funcionando. Eso explica la expectativa por su reapertura: ayer como todos los días desde hace un mes, dijeron, cada 10 minutos alguien se acercaba a preguntar cuándo podrían tomar un café.

El País Digital

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     Yo estuve antes del cierre. Es una reliquia, un lugar lleno de encanto, pequeño y cálido. Uno mira esas paredes y no puede dejar de imaginar como sería la vida en aquel Montevideo de principios y mediados de siglo.

En materia gastronómica estaba un poco desactualizada o fuera de competencia la propuesta. Un café de ese estilo merece una variedad amplia de bebidas, cafés, medialunas, sandwiches, en una fina presentación a cargo de profesionales.

Suena muy interesante el nuevo proyecto, sobre todo en lo que tiene que ver con la promoción del lugar y de la marca. ¿Quién dice que no podamos ver, en algún tiempo, una cadena de Cafés Brasileros y productos de elaboración propia?

:)

Fotos de Fabiana Corbo

Fotografías de Montevideo

Algunas fotografías de Montevideo:

montevideo torre de las telecomunicaciones torre de antel
montevideo ciudad vieja banco republica
automovil antiguo en montevideo uruguay

montevideo palacio legislativo fotografia

Fotografías de Marcelo Kuczura.

Confitería La Giralda y los Cafés del Novecientos

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Confitería La Giralda. La foto de la izquierda corresponde al año 1905 y la de la derecha a 1918. Estuvo ubicada en la Plaza Independencia, donde hoy está el Palacio Salvo (Montevideo, Uruguay). En 1917 se tocó allí por primera vez el más célebre de todos los tangos: La Cumparsita.

Cafés del Novecientos

(…) la primera década del siglo atestiguó la aparición en nuestra ciudad del intelectual de café, especie antes inexistente por aquí. De acuerdo a lo que escribe Zum Felde en su Proceso Intelectual del Uruguay (…), y a lo que analiza -ya más a la distancia y con agudeza- Carlos Real de Azúa, en Ambiente espiritual del Novecientos, ciertos cambios operados en el país como la afirmación del estado democrático que se iba logrando paulatinamente, la fuerte corriente inmigratoria que multiplicó la población, la reforma vareliana que mejoró la calidad de la enseñanza y la mayor prosperidad de las clases medias, fueron factores que se aunaron para propiciar ese tipo humano tan particular.
Hasta 1900 la mayoría de nuestros intelectuales -por no decir todos- juntaban muchas veces en sus personas las condiciones de patricios, doctores, políticos, y también escritores. Esta carecterística tan provinciana deja paso casi bruscamente a una democratización radical de la cultura. La pequeña burguesía incipiente y los crecientes sectores medios comenzaron a engendrar jóvenes hirvientes de inquietudes, de pálido rostro y bigote romántico, que devoraban las populares y no demasiado bien traducidas obras que volcaba sobre el Río de la Plata la editorial Sempere de Barcelona. Estas en las que venía lo más novedoso de la moda de Europa tanto en filosofía como en política y literatura, eran leídas y discutidas en los cafés. En esos mismos abientes que destilaban cosmopolitismo se oía el diálogo cantarín y desmesurado de los italianos, la áspera dureza de las lenguas eslavas en bocas de ácratas del centro europeo, y con estos inmigrantes llegaba también la historia viva de luchas sociales y de persecuciones, de exilios y de ideales anarcosindicalistas, todo amalgamado a un caos de autores y libros que irían conformando la atmósfera intelectual de un tiempo particularmente fermental.
Y aunque es verdad que el estrellato mayor de la Generación del Novecientos no perteneció en rigor a la raza cuya génesis hemos bosquejado, no obstante el intelectualismo del café fue el semillero de los astros menores y satélites de aquella constelación.

Los Cafés Montevideanos (Alejandro Michelena). Fotografías Centro Municipal de Fotografía.