Bares y cafés en Montevideo, desde Buenos Aires
Luis Lahitte, A la mesa. 2009.
Algo que en particular a mí me llama la atención es el relato del extranjero sobre mi ciudad. Porque es capaz de observar detalles que a uno estando inmerso le pasan desapercibidos, porque es una subjetividad distinta. En especial el porteño tiene una mezcla interesante entre lo extranjero y lo conocedor -no debe existir nadie más afín culturalmente.
Quiero compartir con ustedes lo que escribió Luis Lahitte del sitio A la mesa sobre un típico bar montevideano de antaño.
Me encuentro en Montevideo, son las 7 de la mañana y hace un frío que ni Amundsen hubiera imaginado. Estoy en un bar de la calle Yaguarón, esquina Soriano, uno de esos raros ejemplares que están al borde de la extinción. El local, rectangular (casi un pasillo) está iluminado por unos tubos de neón.
En su interior hay una barra enchapada en fórmica recubierta de mármol gastado. Quien la atiende es un hombre minúsculo ataviado con un guardapolvo blanco percudido. Se llama Eugenio y nació en La Coruña. Tras de él se alza una muralla de botellas cuyas etiquetas me quitan el aliento: Grapamiel, Caña 33, San Remo, Flor de Amargo. No puedo creer que todavía existan esas marcas. Con los whiskys (los uruguayos son buenos consumidores) pasa algo similar: Dewar’s, Sandy Mac, White Horse, que los locales conocen como Caballito Blanco y el Mac Pay (ex Ancap, nombre poco feliz para un destilado ya que Ancap es la empresa estatal de combustibles).Las heladeras son reliquias empotradas en la pared y tienen pequeñas compuertas de madera con manijas de bronce. Los almanaques de las empresas de transporte cuelgan reclamando atención.
Suena Radio Montecarlo con las noticias del día y pido un café y un agua mineral (Salus, no podía ser de otra forma), que Eugenio me trae solícito. Me ofrece agregarle una chorrito de caña, propuesta que acepto de buena gana. Hay dos o tres parroquianos. Uno lee el diario El País y otro pide cigarrillos Casino. Nadie parece estar apurado.
Me trae nostalgia pensar que en Buenos Aires estos bares eran moneda corriente y hoy son auténticas curiosidades. Actualmente, los bares y cafés se parecen unos a otros y no conservan nada del pasado, no tienen personalidad. Llámenme melancólico si quieren. Será porque ya tengo 40 años…











Me encantó este relato.
Tengo 21 años y aun asi me puse melancolica.
Ojala hubiera mas gente asi.
Que suerte que he descubierto este espacio, me está ayudando a conocer imágenes, relatos, de una época que necesito revivirla para escribir la biografía de mi padre si tuvieran alguna información del COMPOSITOR URUGUAYO OSCAR ALARIO les agradecería, muchisímo tocaba el piano, grabó, con la orquesta de Donatto Raciatti “A TUS LÁGRIMAS”, vals dedicado a AIDA LUGO “CULPO A TUS OJOS”, GUAPEANDO, GRAN BANDONEÓN, HA LLEGADO LA CARRETA, ALLÁ EN SEVILLA, desde ya muchas gracias Sylvia Alario
Gracias por tu comentario Sylvia. Realmente no lo conozco pero te deseo mucho éxito con la búsqueda!
Aunque parezca raro mi nomre es Oscar Alario
soy argentino y vivo en USA , me gustaria contactarme con algun familliar de este senor
que por lo que leo ha sido muy importante en el
mundo de la mucica rioplatence , con todo respeto
mis saludos a quien lea este mail , y a sus ordenes . Oscar