Bares y cafés de Montevideo: Bar Iberia
Bar Iberia
Uruguay esq. Florida
Cuarenta años atrás los marineros rusos y polacos que volvían de pescar el calamar y el pez luna en el Atlántico Sur, bajaban de los barcos, subían por Florida hasta la calle Uruguay, se metían en el “Iberia” y dejaban allí sus historias, sus melancolías incomprensibles y su sed insondable. Se dice que entre 1980 y 1990, el “Iberia” fue el bar donde más cerveza se consumió en todo Montevideo. Mientras tanto, modositas en la esquina y vestidas para la guerra, esperaban pacientemente afuera las muchachas, porque los dueños, los hermanos asturianos Antonio y Ramón Alonso, no permitían que entrasen para no perturbar la imagen de seriedad del bar.
En los tiempos que corren, el “Iberia” es atendido por José Antonio Alonso y ocasionalmente por Rosario Alonso -quién además pinta al óleo en un taller cercano-, jóvenes hermanos, hijos de Antonio Alonso y de Babila Parcero. José Antonio todavía recuerda cuando en su niñez la Señora del Carnaval, la Negra Johnson, lo sentaba en la falda en una mesa del rincón y le contaba cuentos, mientras al otro lado de la mesa reía la morena Rosa Luna.
Una de las historias que “Chola” Saad recuerda, es la legendaria borrachera del “Ruso” Abelenda, un marinero que antes de bajar del barco ya venía maltrecho de whisky y que, camino del “Iberia”, encontró un día una Biblia tirada en la vereda. Ya en el bar, le dijo muy solemne: “Chola. Aquí, bajo el brazo, traigo a Dios apretado…” Y a continuación le entregó la Biblia y agregó: “Tomá, cuidalo bien. Y si ves que se mueve mucho, me llamás…” Años después, “Chola” Saad lo recuerda con ternura y reflexiona en voz alta. “Lo que es el destino… El “Ruso” Abelenda murió sentado en la casa, tomando un vaso de leche.”Sacando el cielorraso de chapa -que tal vez algún día se saque-, el escenario del “Iberia” es hoy tal cual fue en sus tiempos de “bar del Puerto”. Ya no lo es, pero sus historias siguen ahí. Y agrega a ello una virtud poco común entre nosotros: vale por dentro y luce por fuera, con discreta presencia en el marco de un edificio de finas línea clásicas.
Fotografías y texto extraídos de “Boliches Montevideanos. Bares y cafés en la memoria de la ciudad” por Mario Delgado Aparaín, Leo Barizzoni y Carlos Contrera. Digitalizado por Café Montevideo.












